Comienzos de año, postulaciones a nuevos trabajos, prácticas universitarias, para algunos segmentos nuevas contrataciones para otros cuidar el trabajo que se tiene; en fin, una serie de acontecimientos que nos hacen pensar en cómo debemos presentarnos y actuar cuando estamos trabajando para una empresa y siendo una parte importante de su imagen corporativa.

A comienzos de la década de los 70’s, Albert Merhabian sicólogo, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles, escribió un libro llamado “Silent Messages”, basado en un estudio realizado sobre el lenguaje no verbal y cómo éste afecta a las personas cuando recién las estamos conociendo. En este estudio se pudo establecer que en los 30 primeros segundos las personas nos formamos una primera impresión basados en un 55% de cómo las personas se comportan y su cuidado y presentación personal. Un 38% depende del lenguaje no verbal, los gestos, movimientos corporales  y el tono de voz, y un 7% de lo que se dices. De ahí se desprende la necesidad imperiosa de causar una buena primera impresión para comenzar a pavimentar el camino que deseamos recorrer durante una entrevista de trabajo, de ventas, social, etc. El ser humano dentro de su ADN actúa de esta manera en un primer encuentro, escanea a la otra persona y saca sus conclusiones.

Muchas personas no están conscientes de su importancia; a otras no les interesa, otras no entienden por qué no son considerados para ciertos cargos, por qué a veces les cuesta más ascender que a otros o simplemente por qué no son contratados teniendo más conocimientos que otros. En el mundo globalizado de hoy, las habilidades sociales, (a igualdad de conocimientos), están haciendo la diferencia al momento de elegir entre dos personas.

Quien se preocupa de su presentación personal y del lenguaje en una conversación proyecta confianza y credibilidad, que son atributos muy decisivos al momento de seleccionar un postulante.

Respecto al vestuario a usar , mi recomendación, es primero averiguar el Código de Vestuario que usan las personas que asistirán a la reunión, el contexto y, que se note preocupación y respeto hacia el resto de las personas con las que se encontrará. Para algunos, estos consejos parecerán demasiado obvios, pero en la práctica no se están cumpliendo. Una de las razones del por qué cada día las empresas están demandando talleres de Prestancia personal, es por la falta de conciencia y relajo de algunos de sus ejecutivos respecto a su vestuario, modales y comunicación los que ponen en aprietos la Imagen Corporativa de la empresa.

Respecto al 38% restante que depende de su lenguaje corporal mi sugerencia es: mirar a los ojos en la zona comprendida entre la frente y la nariz, evitar mirar el suelo, no cruzarse de brazos, sonreír, no echarse en la silla, estar con una postura erguida, con la espalda a 10 cm del respaldo de la silla, hablar haciendo pausas, evitar las muletillas y vicios del lenguaje tales como cachai, tenís, querís, etc.

Por último recordar que cuando se postula a una empresa, el ejecutivo pasa a ser un pilar importante de la imagen corporativa de ésta, de modo que lo que hable, como se comporte o cómo se vista para la ocasión, será un reflejo de la empresa para la cual trabaja.